GRIS ES TODA TEORÍA Y VERDE EL ÁRBOL DE ORO DE LA VIDA. Goethe

CHIRRI

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sábado, 18 de febrero de 2017

EL FUTURO - POR JULIO CORTÁZAR

El futuro
Y sé muy bien que no estarás.
No estarás en la calle
en el murmullo que brota de la noche
de los postes de alumbrado,
ni en el gesto de elegir el menú,
ni en la sonrisa que alivia los completos en los subtes
ni en los libros prestados,
ni en el hasta mañana.
No estarás en mis sueños,
en el destino original de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás,
o en el color de un par de guantes
o una blusa.

Me enojaré
amor mío
sin que sea por ti,
y compraré bombones
pero no para ti,
me pararé en la esquina
a la que no vendrás
y diré las cosas que sé decir
y comeré las cosas que sé comer
y soñaré los sueños que se sueñan.
Y se muy bien que no estarás
ni aquí dentro de la cárcel donde te retengo,
ni allí afuera
en ese río de calles y de puentes.
No estarás para nada,
no serás mi recuerdo
y cuando piense en ti
pensaré un pensamiento
que oscuramente trata de acordarse de ti.


JULIO CORTÁZAR

Fotografia: SARA FACIO

viernes, 3 de febrero de 2017

PERÓN, VENDEDOR DE BUZONES

Sobre los logros peronistas de derechos:
"Es el viejo relato de la leyenda peronista: no habían derechos en la Argentina (...):
-Descanso dominical: 1905, gobierno del General ROCA
- Vacaciones pagas: 1933, gobierno de URIBURU.
-Jornada de 8 horas: Irigoyen, 1929.
-Primera ley general de jubilaciones (...): 1924, ALVEAR (...).
Primera ley de accidentes de trabajo: 1915, SAENZ PEÑA.
-Primera ley de protección del trabajo de mujeres y niños: 1907, FIGUEROA ALCORTA.
-Primera reglamentación del trabajo a domicilio: 1918, VICTORINO DE LA PLAZA.
-Indemnización por despidos sin causa, protección a la maternidad, licencia paga por enfermedades: gobierno de URIBURU".

Fernando Iglesias

viernes, 27 de enero de 2017

AUSCHWITZ, EL INFIERNO EN LA TIERRA

"Después de Auschwitz, escribir poesía es un acto de barbarie"
(Theodor Adorno, filósofo alemán, 1903-1969)   
El 27 de enero de 1945, Anatoly Shapiro, el primer oficial del Ejército soviético que entró en el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau, dijo: "Había tal hedor que era imposible estar ahí por más de cinco minutos. Mis soldados no podían soportarlo… ¡me rogaban que los dejara ir! ¡Pero teníamos una misión que cumplir!".
Ya desde sus primeros, incendiarios y delirantes discursos en las cervecerías de Münich, el insignificante cabo austríaco Adolf Hitler, dueño de un oscuro pasado de fracasos –ni siquiera llegó a ser un mediocre pintor–, como todos los tiranos, fabricó un enemigo diabólico y autor de todas las desdichas del pueblo alemán: los judíos.
La alucinante, casi increíble historia de Auschwitz y el centenar de campos de exterminio ("de concentración" es un desvío, un subterfugio canalla) sembrados en media Europa empezó –oficialmente– el 31 de julio de 1941, cuando Reinhard Heydrich, comandante de la Oficina Central de Seguridad del Reich (me asquea escribir esos títulos con mayúscula…), recibió la orden de Herman Göring –un cerdo atiborrado de manjares y alcohol- de "poner en marcha la solución final de la cuestión judía".
Shapiro, ucraniano, tenía entonces 32 años y una larga guerra en su mochila.
Liberó a los 500 prisioneros que quedaban vivos.
Murió en el 2005.

Pero pocos meses antes, en una entrevista con el New York Daily News, describió una vez más el horror de aquel día.
"No teníamos la menor idea de la existencia de ese campo. Mi comandante no nos había dicho nada sobre ese asunto. Cuando nos acercamos a las barracas de las mujeres, descubrimos algo espantoso. Muchas yacían sin vida en el suelo, desnudas, porque la ropa se la habían robado los sobrevivientes. Alrededor había mucha sangre y excremento humanos, y el olor era imposible de soportar… En la última barraca había dos chicos que lograron sobrevivir, y cuando nos vieron comenzaron a gritar: '¡No somos judíos!, ¡no somos judíos!'.
Creyeron que íbamos a llevarlos a la cámara de gas… Estaban asustados porque pensaron que los íbamos a llevar a la cámara de gas… Pero para algunos, la ayuda fue mortal… Apenas llegamos, montamos algunas cocinas de campaña y preparamos algunas comidas livianas. ¡Pero varios murieron después del primer bocado! porque sus estómagos estaban paralizados… Nos enfurecimos. Mis soldados querían matar a todos los alemanes…
Unos días antes de la liberación de Auschwitz, los nazis que dirigían el campo reunieron a todos los prisioneros que pudieron –¡unos diez mil!–, y los obligaron a marchar, hambrientos y desnudos, hacia otros campos instalados en el oeste. Pero todos murieron…

Nunca olvidaré que, al inspeccionar las instalaciones del campo, descubrí hornos crematorios y máquinas de exterminio…, mientras las cenizas de los cuerpos eran agitadas y llevadas por el viento."

Nota de Alfredo Serra para el diario INFOBAE
Nota completa: http://www.infobae.com/historia/2017/01/27/auschwitz-el-campo-de-exterminio-que-imito-el-infierno-en-la-tierra/


lunes, 16 de enero de 2017

BORGERÍAS

El conventillo literario: puñaladas ilustres.

Paul Auster calificó al escritor argentino como un escritor menor genial.
Me dicen que en Italia los libros de Sábato se venden con una faja que dice: “Sábato, el rival de Borges.” Es extraño, pues los míos no llevan una que dice: “Borges, el rival de Sábato.” Él es un escritor respetable cuyas obras pueden estar en manos de todos sin ningún peligro (Borges)
 "Sus libritos (de Borges), engendrados sin sangre y sin fuerza en sus entrañas mal alimentadas, van apareciendo año tras año, pero muertos".
 (Enrique Anderson Imbert)
Dicen que he influido en Julio Cortázar. No seamos tan pesimistas. Sus cuentos, que no he leído, han de ser mejores que los míos.(Borges)
Borges dijo que (Oliverio) Girondo era un estúpido; no le interesaba ni En la masmédula ni toda la poesía de Girondo ni la de los otros poetas que estaban en esa línea.
 Frase famosa de Borges, cuando dice que la novela es "un desvarío laborioso y empobrecedor", al extender a muchas páginas lo que podría decirse en pocas líneas. 
Una vez le comenté a Victoria Ocampo que a Borges no le gustaba Proust, y ella me contestó: "¡Pero si nunca lo ha leído!".(SCHOO)
Yo, desde mi modestísimo rincón y admirándolo sin tasa, únicamente le reprocharía la ausencia de pasión erótica, de sensualidad, que -- lo admito -- tal vez está allí, muy disimulada, y no alcanzo a percibirla. Pero eso es porque a mí me importa la carnalidad y a él parecería incomodarle (ver "La intrusa"). (Ernesto Schoo).
"No he leído Lolita y no pienso hacerlo, ya que la longitud del género novelesco no coincide ni con la oscuridad de mis ojos ni con la brevedad de la vida humana". Jorge Luis Borges.